PANDORA

11.11.2019

Llevo meses sin poder concretar un escrito, sin poder siquiera concretar la vida. Estoy perdida. Siento que somos una humanidad huérfana de relatos que hablen de la maternidad: No de esa maternidad color rosa que nos han vendido los comerciales de pañales desechables ni la de las tarjetas y rosas del día de la madre, sino de relatos que vayan a las entrañas de lo que es parir y gestar un hijo justo ahí, en las entrañas. Claro, hay cientos de revistas impresas y on line hechas para "acompañar" la maternidad, los pediatras están encima del crecimiento de los hijos y la sociedad entera se siente con la potestad para opinar, aconsejar y hasta dirigir la crianza pero... ¿y la mamá?

Ella, la que deviene madre, la que en un acto de valentía (sea por opción, decisión u obligación) entrega su cuerpo, su vida y sus emociones a la aventura de maternar ¿por qué la sociedad no ha reflexionado más sobre ella como mujer, como ser en sí misma por encima de su condición de madre? Estamos de acuerdo, sí, los hijos "son lo mejor que le puede pasar a uno en la vida", "son el amor verdadero", "te parten la vida en dos", "son el mayor de los regalos", "por ellos haces todo" y todas las demás frases de cajón, pero ¿por qué nuestra sociedad no ha reflexionado a la mujer gestante, a la puérpera, a la madre? Tal vez es más cómodo no hacerlo, limitar el asunto al juego de las hormonas y seguir diciendo que las mujeres somos cansonas, que "mujer que no jode es hombre" pero que somos berracas por naturaleza y que siempre podemos ¡Claro que podemos, carajo! pero también nos haría muy bien reflexionarnos no solo para nosotras como género o como madres sino para todos, todas... todes, para el género humano en toda su expresión.

He llamado a este proceso de mi vida "el más intenso viaje", no podría tener otra metáfora yo, que soy de naturaleza gitana y mochilera. Mi mochila ya tiene siete meses de haber aterrizado en tierra y yo aún no logro aterrizar la vida. La tradición del yoga dice que la maternidad es la apertura de la caja de Pandora personal, la herencia indígena dice que los hijos son medicina, la sicología jungiana que es el definitivo encuentro con la sombra personal. Es todo eso. Sí. Lo es. Yo aún no me hallo, estoy sumida en mi sombra llena de leche materna y cagadas de bebé, no estoy, no me siento, parece que la maternidad me ha robado las palabras, me ha robado el espíritu ¿Quién soy yo entre pañales y babeos? Este ni siquiera es un buen texto ¡carajo! ¿pasaré la vida luchando por volver a ser? ¿cuándo demonios volveré a sentirme?


Natalia Silva Ramón

Choachí, septiembre de 2019