Maternidad... o aniñamiento voluntario

10.09.2020

Estoy en estado patafisico de aniñamiento. Ha sido involuntario. Lo juro. Los que me conocen de tiempo atrás saben que antes fui más bien un hombre un poco serio y hasta huraño, pero sin quererlo llegó a mí el clown para sanarme y mostrarme primero mi más profunda feminidad y luego, la niñez más oculta. Desde entonces no he hecho otra cosa que irme aniñando, como una suerte de Benjamin Button del espíritu. Después llegó el niño sol y ahora mi hogar entero es una ludoteca. Cada vez soy más niña. Paso jornadas enteras haciendo voces y animando objetos, cantando canciones inventadas y riéndome de hacer caras y bobadas.

Estoy en estado de aniñamiento. ¡Cuánto le costó a mí espíritu entenderlo! El muy adusto se resistió a llegar a esto; parece que teme desaparecer, parece que le teme al juego, pero hay que verlo cuando se suelta y se deja llevar de la mano del niño sol ¡Hay que verlo!
Estoy en estado de aniñamiento.
Y nunca mi vida se sintió más plácida y completa.

🌞 

Natalia Silva Ramón
Bogotá D.C. 2020