LA LLUVIA, LA CALLE, LA MOTO...

06.06.2013

El sonido implacable de aquella única gota que golpeaba rítmicamente sobre el acero oxidado acompasaba mis pasos sirviendo de metrónomo. -Cada cosa tiene su ritmo- pensé, y en cuestión de segundos mi mente estaba llena de melodías profusas, pensamientos inmediatos que se solapaban uno tras otro entre la lluvia, el metrónomo, el caminar a ningún lado... Ya no vas a estar más. El ruido de una moto me hace reaccionar. No. Ya no habrá viajes ni desgastes, soledades torpemente acompañadas. Ya no la lucha, el ego, el te quiero, el por qué. ¿Por qué siempre me doy cuenta tan tarde de todo? la vida que se escapa, el perfume nunca puesto, la mirada que no recibí... El miedo al que me acostumbraste.

Soy un abismo. Apenas si logro caer en puntillas detrás de mis propias ilusiones. Ruedo entre la lluvia sabiendo que ni siquiera soy esto. Soy el pobre dibujo de la niña con paraguas hecho sobre el panorámico de un automóvil. No me escandaliza. Es casi media noche y no debería andar tan sola por estas calles. Ya no estas. Nos fuimos hace rato, pero apenas la lluvia, la gota, la calle, la moto son las que me lo recuerdan.

Natalia Silva Ramón

Bogotá D.C. 2013