Grito ancestral

05.02.2020
Imag. tomada de la página de Mujer Lunar
Imag. tomada de la página de Mujer Lunar

Respiro por la herida, saco un grito que no es mío sino de mis huesos, mi ADN y mis ancestras, levanto una voz que parece sale de mis células uterinas, me paro en la raya, ni siquiera sé argumentarle muy bien al tipo que simplemente me molesta y me hace sentir vulnerada. Él se imagina que solo ha sido muy amable con su coquetería: ¡Uy, doña Natalia, qué linda está! - ¡Uy doña Natalia quién fuera el papá de Inti- ¡No me diga 'Don', si quiere dígame papito! -¡Una mujer tan bonita cómo se va a poner brava!- ¡Tranquila, yo me quedé con copia de la llave de su casa por cualquier cosa!- ¿Tranquila? ¿Cómo voy a estar tranquila? Está tan instaurada en mis células la rabia y el miedo por los masculinos como enquistado en ellos el machismo.

Levanto mi voz, luego lloro porque pude haber sido más amable, porque el tipo no lo hace de malo sino de imbécil, porque no se da cuenta, porque no sabe que nosotras nos sentimos vulneradas y vulnerables, yo misma pienso que mi reacción fue desmedida, que hablé con la herida de siglos, con la experiencia de muchas, que reaccioné al ignorante de mi casero con la rabia de la niña a la que muchas veces le mostraron el pipí en la calle. Lo digo. El padre de mi hijo está ahí: ¿Nata, en serio te han mostrado el pipí en la calle? - ¡A todas nos han mostrado el pipí en la calle! Respondo yo, mi niña interior asiente y la hija de 10 años de mi amiga lo corrobora. Mierda -pienso- por eso es que ahora ellos se sienten atacados; nos estamos parando con fuerza, estamos gritando desde una entraña que no es sólo la nuestra sino la de nuestras madres, tías, abuelas y amigas, nuestro grito es el destapar de un tubo que estuvo por siglos tapado pero nuestro miedo sigue. Lo lamento, pude haber sido más amable, pero no pude, en mí gritó mi madre, mi sobrina, mi tía y mis abuelas, respiré por la herida y grité con el útero, pues "la culpa no era mía ni dónde estaba ni cómo vestía", pues este Estado patriarcal nos ha violado a diario, cada segundo, todo el tiempo, con cada acto, durante siglos.

Natalia Silva Ramón

Choachí - Cundinamarca. 2020