Carta abierta al joven ladrón que violó mi espacio.

30.01.2016

Apreciado,


Las últimas noches las he pasado fatal; las consecuencias para mí de su robo en mi espacio son emotivamente muy fuertes: nervios, desazón, atraso en el trabajo, pérdidas incontables de información y de horas de escritura que usted se llevó en mi computador, pero sobre todo, la pérdida de mi tranquilidad es la más fuerte de ellas. Usted no sólo se llevó mis objetos de trabajo y mi posibilidad de pagar el arriendo del mes, sino que me ha robado mi tranquilidad, el bienestar por el que tanto he luchado.

Sin embargo, esto a usted lo debe tener sin cuidado. A lo mejor ya debe estar disfrutando de los pocos pesos que le han dado mi trabajo y mis ahorros ¡que se haya llevado la alcancía me parece tan mísero!, tal vez almuerce, se tome unos transmilenios y hasta compre algunas cosas indispensables por medio de lo que yo he conseguido con mi trabajo creativo. Eso le durará poco, joven ladrón, poco. Y estará siempre necesitando más y más, porque usted no tiene la suficiente energía creativa (o más bien, ha decidido encaminarla malamente) para hacerse cargo de su vida por usted mismo, porque ha decidido la plata fácil, la violación del otro y la violencia como camino. ¡Uno más de tantos colombianos que así lo ha decidido! ¡Lástima! Pobre hombre. Pobre por necesidad. Pobre de espíritu. Pobre vida con plata mal habida que solo le generará una mala vida.

¡Cuánta tristeza!

N.S.R
Bogotá, Enero 30 de 2016