Intimista: Bogotá

20.03.2013

De repente Bogotá y sus huecos, su smock y sus trancones me golpearon con ojos oscuros de padre demente buscando una monedas para alimentar a sus hijos. Y al parecer, mi alma, no tan contenta de aterrizar acá no pudo hacer otra cosa que ponerse a llorar unas lágrimas que ni siquiera eran por Bogotá sino por la triste gente que la hace.

N.S.R