ESCRITOS

He aquí eso que escribo

El sonido implacable de aquella única gota que golpeaba rítmicamente sobre el acero oxidado acompasaba mis pasos sirviendo de metrónomo. -Cada cosa tiene su ritmo- pensé, y en cuestión de segundo mi mente estaba llena de melodías profusas, pensamientos inmediatos que se solapaban uno tras otro entre la lluvia, el metrónomo, el caminar a ningún...

De repente Bogotá y sus huecos, su smock y sus trancones me golpearon con ojos oscuros de padre demente buscando una monedas para alimentar a sus hijos. Y al parecer, mi alma, no tan contenta de aterrizar acá no pudo hacer otra cosa que ponerse a llorar unas lágrimas que ni siquiera eran por Bogotá sino por la triste gente que la hace. ...

Sueños encerrados entre la montaña intocable, donde el miedo te aleja del verde y el descuido tropieza el alma...

"Una tiene su lado frívolo... ¡pero tampoco!" Me decía una bella y gran amiga con todos los ingredientes para triunfar en la televisión nacional - ¿Pero? ... ¿Y? - le preguntaba yo sorprendida ante su tremenda decisión de no seguir haciendo televisión. Ahora la entiendo. Yo también tengo mi lado frívolo ¡pero tampoco!

El siguiente escrito fue hecho antes de partir a mi último viaje mochilero por Sur América. El viaje se tituló "pequeño planeta" y duró 9 meses, luego se transformó en el nombre de mi fundación, la cual, más adelante, y gracias a las políticas de la "economía naranja", tuve que liquidar.

De nuevo aquí, con los zapatos rojos, la flor, la blusa roja, un café y una bella vista a las montañas ¿cuánto tiempo ha pasado? Un año, tal vez ¡Cómo tiendo a repetirme! Sigo siendo la misma, con tantas preguntas y tantas soledades. Hordas de miedo acompañan mi alma. Lo único que sé, con seguridad, es que hay algo en...

Mis zapatos rojos atraviesan los ríos de las calles de la ciudad. Sobre mí, un aguacero monumental y entre el aguacero y yo una pequeña sombrilla de colores playeros que no está hecha para esta lluvia, una rosa roja en mi pelo para demostrarme que a pesar de todo sigo florecida, el buso rojo comprado en el ya lejano invierno...